Preparar el JSON
Lo más cómodo es trabajar con un array de objetos, donde cada objeto representa una fila. Así, cada clave pasa a ser una columna del CSV y el resultado queda mucho más limpio.
Si el JSON tiene objetos anidados o arrays internos, normalmente se convierten en texto para no perder información.
Elegir las columnas
Cuando no todos los objetos tienen las mismas claves, la herramienta debe unir todas las cabeceras disponibles y rellenar los huecos vacíos en las filas que no tengan ese dato.
Esto evita recortes y ayuda a mantener una estructura coherente para abrir el archivo después en una hoja de cálculo.
Revisar el delimitador final
No siempre interesa exportar con coma. En algunos contextos el punto y coma o el tabulador funcionan mejor, sobre todo si el contenido ya incluye muchas comas dentro de los textos.
Elegir bien el delimitador final puede ahorrarte problemas al importar el archivo en otra herramienta.